En marzo de 2025, una startup deep-tech de Berna estaba en la fase final de due diligence para una ronda de CHF 3,2 millones. El lead investor solicitó verificar cuándo se había codificado el algoritmo central y por quién. Tres freelances habían contribuido entre 2023 y 2024 sin un contrato work-for-hire. Los commits de GitHub no tenían un sello de tiempo externo certificado. La due diligence de PI tomó siete semanas adicionales. La valoración final fue reducida un 18%, es decir, CHF 576,000 menos en la ronda.
Esta situación no es un caso aislado. Es el error más frecuente y más evitable en las rondas de financiación suizas y europeas. Los inversores examinan hoy los derechos de propiedad intelectual con un rigor casi forense. Y la pregunta central ya no es simplemente '¿poseen esto?' Sino: '¿Pueden demostrar la cadena de propiedad desde la creación hasta hoy?'