En noviembre de 2024, un fiduciario de Zúrich transmitió a su cliente un acuerdo de cesión de derechos de software firmado digitalmente por ambos co-fundadores. Durante la due diligence para una serie A, el abogado del fondo solicitó demostrar que la cesión había tenido lugar antes de la fecha de fundación declarada. Las firmas utilizadas, un código SMS por firmante, no ofrecían ninguna presunción legal de autenticidad ni de fecha. Cuatro semanas adicionales de procedimiento. CHF 12,000 en honorarios adicionales. Un descuento de valoración del 12 %.
Este caso ilustra una realidad que muchos profesionales descubren demasiado tarde: no todas las firmas electrónicas tienen el mismo valor jurídico. Un código SMS o una casilla marcada puede ser suficiente para un contrato comercial ordinario. Para un documento que deberá resistir una impugnación, la única opción que se sostiene es la Firma Electrónica Cualificada (FEC).